Sección: Posicionamiento
en buscadores
Google pide a los editores españoles que se unan al proyecto
de difundir los libros a través de Internet.
Marco Marinucci, director asociado de Estrategia y Desarrollo
de Google, instó este lunes a los editores españoles
a "subirse al carro" de la difusión de libros en
Internet, servicio que posibilitaría el nuevo buscador "Google
Book Search", un proyecto destinado a "dar a conocer los
libros y no a plagiarlos".
Explicó que este nuevo buscador ofrecerá al usuario
servicios de localización de "todos los libros de dominio
público", tanto por su título como por el contenido
de sus páginas, y el acceso a los puntos de venta para que
"una vez conozcan que el libro existe, sepan donde pueden comprarlo".
Durante una conferencia organizada por la Asociación de
Editores de Madrid, Marinucci insistió en que este servicio
está principalmente dirigido a "beneficiar al sector
editorial, que hará negocio con nosotros", y a "ayudar
a los usuarios a conocer la existencia de los libros y su localización".
La reproducción de los libros, según Marinucci, que
insistió en que "la seguridad es una prioridad"
para Google, sería únicamente de cinco páginas,
que estarían protegidas para no poder ser copiadas, grabadas
ni impresas, además de contar con una resolución muy
baja para que "ni siquiera puedan ser fotografiadas desde la
pantalla del ordenador y hacer fotocopias directamente de los libros
sea algo más fácil".
"No tendría sentido que Google apostara por algo que
va en contra de la ley", declaró Marinucci, que hizo
hincapié en que el control de la publicación de los
libros en Internet estaría "en manos de las editoriales",
que podrían decidir la cantidad de texto que se mostraría
y el modelo de negocio que se emplearía para facilitar la
venta de sus obras a los lectores interesados.
Respecto a los beneficios derivados de "Google Book Search",
la empresa norteamericana concederá, según Marinucci,
"un 50 por ciento de los ingresos por publicidad" a los
titulares de los derechos de autor (editores o autores), además
de concederles la posibilidad de elegir su modelo de negocio: "pay
per view", impresión bajo demanda o patrocinio por publicidad.
Marinucci destacó la voluntad de "ayudar al amenazado
sector editorial" de "Google Book Search", que, sin
embargo, fue destino de varias demandas por parte de editoriales
americanas en 2005, por causa, al parecer, de la muestra de fondos
de bibliotecas con el permiso de éstas, pero no de las editoriales,
según se planteó durante el debate.
Marinucci alegó a este respecto que estas acusaciones se
debieron a "muchísimos malentendidos", y que señaló
que otro de los principales objetivos de "Google Book Search"
es facilitar el conocimiento de los fondos bibliotecarios y su "conservación
mediante la digitalización".
El representante de Google añadió que no se descartan
oportunidades futuras de que las editoriales, a las que calificó
en numerosas ocasiones como "socios afiliados", puedan
"vender sus obras por capítulos, como ya se está
haciendo en el mundo de la música", ya que "es
la mejor defensa contra la piratería".
Marinucci se refirió a las pequeñas editoriales como
"grandes beneficiarias de este servicio", y explicó
que, según las preferencias de los editores, Google llevaría
a cabo él mismo las tareas de digitalización e "indexación"
(procesar los textos por el significado de sus contenidos).
A pesar de las dudas planteadas, propias de un proyecto de tal magnitud,
el empresario e ingeniero italiano concluyó su intervención
con una frase del editor inglés Harder Collins: "El
futuro del mundo editorial está ante nosotros. Los editores
podemos esconder la cabeza debajo del ala, o ser parte activa de
esta revolución. ¿Qué nos convence más?".
Información obtenida de EFE