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Cada vez más estudiantes chinos buscaban formación internacional. Adaptar la comunicación al chino no era un detalle técnico. Era abrir la puerta a un mercado cada vez más importante.
A principios de la década de 2010, cada vez más estudiantes chinos comenzaban a valorar programas internacionales de formación. ESADE competía en ese escenario con algunas de las escuelas de negocio más prestigiosas del mundo y necesitaba adaptar su comunicación a un público con referencias y expectativas diferentes.
Trabajamos en la localización de contenidos, páginas web y materiales digitales en chino, colaborando con el equipo técnico de ESADE para adaptar textos, imágenes, maquetaciones y formularios.
Durante el proyecto analizamos también el proceso de captación existente. Detectamos que el flujo de registro era complejo para usuarios que todavía estaban descubriendo la institución.
La recomendación fue simplificar la conversión a un formulario de contacto más directo y que el seguimiento posterior lo realizara el equipo de admisiones de ESADE. El objetivo era eliminar fricciones y facilitar que los futuros estudiantes iniciaran la conversación.
Más que un proyecto de traducción, fue un trabajo de adaptación cultural y digital para acercar la institución a un mercado que empezaba a convertirse en estratégico para la educación internacional.
Traducir era solo una parte del trabajo. Colaborábamos con el equipo técnico adaptando contenidos, maquetaciones, imágenes y formularios para que la experiencia resultara natural para los estudiantes chinos. La localización estaba en los detalles.
Ayudamos a empresas e instituciones a adaptar contenidos, mensajes y experiencias digitales para conectar con nuevos mercados sin perder coherencia de marca.