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Reservar una habitación parece sencillo. Conseguir que un viajero de Tokio, Shanghái o Seúl se sienta identificado con un hotel al otro lado del mundo es otra historia.
La confianza generada durante ese proyecto abrió la puerta a un nuevo reto: el lanzamiento digital del Gran Meliá Shanghai. El objetivo era claro. Conseguir visibilidad en mercados internacionales y facilitar la captación de reservas para un hotel que competía en una de las ciudades más dinámicas del mundo.
Adaptamos contenidos, diseño y campañas para los mercados chino, japonés, coreano y ruso. Además de Google, trabajamos con buscadores locales como Baidu y Yandex, imprescindibles para llegar a los viajeros de cada país.
La estrategia combinaba posicionamiento, publicidad y una experiencia pensada para reducir fricciones en el proceso de reserva, algo especialmente importante en una época en la que muchas conversiones todavía terminaban produciéndose por teléfono.
Mirando atrás, lo más interesante del proyecto no fueron los idiomas ni las campañas. Fue comprender que una misma propuesta no funciona igual en todos los mercados.
Un hotel puede tener la misma ubicación, las mismas habitaciones y los mismos servicios. Pero la forma de presentarlo cambia cuando el huésped está en Madrid, Moscú, Tokio o Shanghái.
Ese aprendizaje marcó gran parte del trabajo realizado junto a Meliá durante aquellos años: adaptar la comunicación para que cada viajero sintiera que el hotel también estaba pensado para él.
Claves del proyecto
Descubre cómo adaptar tu comunicación digital para conectar con viajeros internacionales y generar más reservas.